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El diagnóstico acertado es la mitad de la cura

En algún lugar escuché la frase el diagnóstico acertado es la mitad de la cura. Hoy, luego de participar en un incidente con interrupción de servicio en un cliente pude comprobar que la frase no aplica sólo a la medicina.

Diagnosticar es un arte en sí mismo. En algunos casos contamos con herramientas o tecnologías que nos pueden ayudar a identificar un problema y en otros no contamos más que con nuestra experiencia y corazonadas.

Pero la realidad es que en la mayoría de los casos las detecciones de los problemas se lleva a cabo luego de la aparición de los primeros síntomas.

En casos extremos lo que vemos es el resultado de la extensión del problema de raíz que deriva en otra cosa. En estos casos Lo que vemos, el síntoma, hace que el diagnóstico sea mucho más complejo identificar que es lo que lo está produciendo.

Volviendo al ejemplo de la tecnología… Hoy llamó un cliente informándonos que algunas de sus máquinas virtuales dejaron de funcionar en el único host que tenían en el sitio.

Dentro del mundo de la virtualizacion con VMWare a primera vista uno puede pensar algunos puntos sobre los cuales trabajar.

Esto se debe a que, por eliminación, son muy pocos los aspectos que pueden afectar solo a algunas máquinas virtuales en un host.

Luego de un análisis preliminar, charlar con el administrador sobre cosas que podrían haber cambiado en el ambiente y que nos habilitaran el acceso VPN pasó una hora.

Resuelto el problema de la conectividad y comenzando con el análisis, ya que el diagnóstico lo teníamos comenzamos a trabajar en el problema.

House tenía razón, todos mienten.

En el momento nos llama otra persona del cliente para preguntarnos porque todavía no sabíamos que pasaba cuando era un problema tan grave. Caras de sorpresa por todos lados.

La persona que llamo inicialmente nunca dijo que era crítico ni que TODOS los sistemas estaba afectados.

Perdimos tiempo, mucho. Analizamos cosas que no tenían sentido para el problema real. Ya el síntoma no era una molestia, era algo mucho más grave que debíamos atender.

Si hubiésemos contado con la información correcta de buenas a primeras la respuesta al origen del problema hubiese sido identificada mucho más rápido.

Con el correr de las horas la primer persona que nos llamó nos “contó” que antes de llamarnos había cambiado un disco que se había roto. Más información que nos podría haber dado antes. De hecho el origen del problema fue ese disco local en el servidor.

Identificada la causa raíz del problema delineamos un plan de acción para volver a dar servicio cuanto antes y eliminar por completo la causa raíz del problema.

Todo esto demoró unas 8 horas, de las cuales más de la mitad estuvimos a ciegas por no contar con un panorama completo de lo que estaba pasando.

Se que los sistemas vuelven a dar servicios y que en la medicina hay casos en que la muerte es inevitable pero bien sirve como punto de partida de comparación.

En mis días de empleado de EDS, hoy HP, para detectar la causa raíz de un incidente utilizábamos un sistema de 5 pasos. Este sistema de 5 pasos es utilizado también en muchas industrias.

La misma se basaba en realizar la pregunta ¿porqué?  cinco veces indagando cada vez de forma más profunda hasta dar con la causa raíz del problema y luego trabajar en la eliminación de la misma.

En algunos casos es efectiva, si se cuenta con TODA la información necesaria, pero en otros se puede quedar corta. Esto se debe a que al llegar al final de la respuesta del quinto ¿porqué? uno puede detener el análisis ahí mismo y quedarse plantado en esa respuesta cuando en realidad puede llegar a existir un punto más profundo aún.

¿Estás de acuerdo en que el diagnóstico acertado es la mitad de la cura?. ¿Qué métodos de análisis de causa raíz utilizas diariamente?.

Foto: Ripoff Я E.R.

Es la ejecución, no el plan

No hay forma de llevar a papel lo que tengo en la cabeza. Algunas ideas, algunas intenciones no hay forma de llevarlos a un documento. A no temerle a escribir.

Esto fue lo que pensé cuando comenté dentro del círculo de Wetcom que iba a escribir un libro sobre la práctica de migración de Windows de trabajo que creamos.

La duda apareció rápidamente cuando pensaba si alguna persona que trabajara en alguna empresa que compita con Wetcom en el tema accedía al libro.

¿Qué podía pasar?, ¿qué robarán la práctica entera?, ¿qué perdiéramos algunos negocios?.

Dudas. Y estas eran sólo algunas.

Ahora bien, supongamos por un momento que tuve un ataque de inspiración y pude escribir todo lo que sabemos sobre este tipo de proyectos.

Y esto le sumamos que la persona que lee el libro comprende de punta a punta lo que estoy explicando.

¿Puede llevar adelante un proyecto por sí mismo?. Si puede, pero hasta cierto punto.

Siempre existen variables que únicamente están en la cabeza de la persona que tiene experiencia y que sería realmente imposible llevarlas a papel en su totalidad. Por más buena voluntad que ponga en escribir siempre algo va a quedar q mitad de camino.

Por eso no hay que temer a mostrar lo que uno tiene.

Sino ¿para qué publicar un libro?, si a fin de cuentas cualquier persona puede comprar el libro en una librería y obtener el mismo conocimiento por 10 o 15 dólares. No vale la pena preocuparse.

Es por esto que cuando escribí el post consultando a quienes les gustaría participar como revisor del libro antes de su publicación no tuve ningún tipo de problemas a la hora de aceptar a una persona, que no conozco personalmente, pero que se de buenas a primeras que trabaja en una empresa que compite con Wetcom.

Sin ir más lejos esta persona fue la que más colaboró en la revisión del libro. La que más lo criticó, aportó para mejorarlo y se volvió a ofrecer como revisor una vez que los cambios hayan sido aplicados al libro.

Llevemos esto a un punto mucho más lejano. Cuantas empresas no hubiesen visto la luz por temor a presentar un plan de negocios a alguna persona/empresa como potencial inversor.

Si por tener miedo a “mostrar”  y que nos puedan robar la idea de lo que queremos hacer vamos a paralizarnos creo que tenemos un problema.

Coincido mucho en el artículo El inversor no lee el plan de negocios donde Santiago Bilinkis explica que no es “el documento” el que convence al inversor, es la persona, el equipo.

Supongamos que tengo la oportunidad de sentarme frente a un potencial cliente por una reunión referida al tema central del libro. Supongamos también que la gente que está en la mesa lo leyó y le gustó.

No por esto van a contratar nuestros servicios. Tengo que demostrar que, además de haber escrito el libro, conocemos lo que hacemos, tenemos el equipo adecuado y podemos ejecutar en tiempo y forma.

Algo simple para una persona con experiencia en el tema, algo complicado para quienes solo leyeron un texto.

Les dejo un saludo.

 

Foto: Dome Plan Drawing